¿Quien dijo que cuesta más vestir a una mujer que desnudarla?

El que va acompañado de una linda mujer sabe que los amigos hallados en la calle tienen siempre más cosas que decir que cuando vamos solos.

Historia es, desde luego exactamente lo que se escribió, pero ignoramos si es lo que sucedió.

El fin de la religión, de la moral, de la política, del arte, no viene siendo desde hace cuarenta siglos más que ocultar la verdad a ojos de los necios.

La vida es tan amarga que abre las ganas de comer.

El sacrificio es un sentimiento que a todo el mundo le parece admirable en los demás.

El crepúsculo es un fracaso diario de la Naturaleza.

El que pide la mano de una mujer, lo que realmente quiere es el resto del cuerpo.

En la vida humana sólo unos pocos sueños se cumplen; la gran mayoría de los sueños se roncan.

La verdad se parece mucho a la falta de imaginación.

Cuando el trabajo no constituye una diversión, hay que trabajar lo indecible para divertirse.

La sinceridad es el pasaporte de la mala educación.

El teatro es un gran medio de educar al público, pero el que hace un teatro educativo se encuentra siempre sin público al que poder educar.

Todos los hombre que no tienen nada importante que decir, hablan a gritos.

El que no se atreve a ser inteligente, se hace político.

Hay dos maneras de conseguir la felicidad; una, hacerse el idiota; otra, serlo.

Lo vulgar es el ronquido, lo inverosímil, el sueño. La humanidad ronca, pero el artista está en la obligación de hacerla soñar o no es artista.

La medicina es el arte de acompañar al sepulcro con palabras griegas.

Todos los hombres que no tienen nada importante que decir hablan a gritos.

El hombre que se ríe de todo es que todo lo desprecia. La mujer que se ríe de todo es que sabe que tiene una dentadura bonita.

La historia es la mentira encuadernada.

La amistad es como el diluvio universal, es un fenómeno del que todo el mundo habla, pero que nadie ha visto con sus ojos.

La casualidad es la décima musa.

Cuando tiene que decidir el corazón es mejor que decida la cabeza.

El "etcétera" es el descanso de los sabios y la excusa de los ignorantes.

El amor es como la salsa mayonesa; cuando se corta, hay que tirarlo y empezar otro nuevo.

Para ser moral basta proponérselo; para ser inmoral hay que poseer condiciones especiales.

La vejez es un exceso que aumenta por días.

Los políticos son como los cines de barrio, primero te hacen entrar y después te cambian el programa.

La mujer adora al hombre igual que el creyente adora a Dios; pidiéndole todos los días algo.

Intentar definir el humorismo, es como pretender atravesar una mariposa, usando a manera de alfiler un poste telegráfico.

La mujer es como los autos, a la vejez es cuando más se pintan.

El amor es un punto de acuerdo entre un hombre y una mujer que están en desacuerdo en todo lo demás.

Cuando se ha querido a una mujer y deja de querérsela puede hacerse por ella todo menos volver a quererla.

Los senos de la mujer son la única persistencia del hombre; los coge al nacer y ya no los suelta hasta morir de viejo.

La dictadura es un sistema de gobierno en el que lo que no está prohibido, es obligatorio.

En amor, lo de menos son los insultos; lo grave es cuando empiezan los bostezos.

En la prosperidad es muy fácil encontrar amigos; en la adversidad no hay nada tan difícil.

La muerte tiene una sola cosa agradable: las viudas.

Viajar es imprescindible y la sed de viaje, un síntoma neto de inteligencia.

El pudor es un sólido que sólo se disuelve en alcohol o en dinero.

El amor es una comedia en un sólo acto: el sexual.

Los sentimientos deben analizarse y nunca obedecerse.

Patrimonio es un conjunto de bienes; matrimonio es un conjunto de males.

Por severo que sea un padre juzgando a su hijo, nunca es tan severo como un hijo juzgando a su padre.

La amistad, como el diluvio universal, es un fenómeno del que todo el mundo habla, pero que nadie ha visto con sus ojos.

Suicidarse es subirse en marcha a un coche fúnebre.

El sacrificio es una virtud que siempre nos parece admirable... en los demás.

Todos los que no tienen nada que decir hablan a gritos.