Aquellos que no conocen la historia están condenados a repetirla.

Ninguna pasión como el miedo, le arrebata con tal eficacia a la mente la capacidad de actuar y razonar.

¿Pero que es libertad sin sabiduría y sin virtud? Es el mayor de todos los males posibles; ya que es tontería, vicio y locura, sin costo ni restricción.

Agradar cuando se recaudan impuestos y ser sabio cuando se ama son virtudes que no han sido concedidas a los hombres.

La primera y la más simple emoción que descubrimos en la mente humana es la curiosidad.

La libertad abstracta, al igual que otras simples abstracciones, no puede ser encontrada.

La sociedad puede ignorar el asesinato, el adulterio o la estafa; nunca perdona predicar un nuevo evangelio.

La libertad sin virtud ni sabiduría es el mayor de todos los males.

La sociedad humana constituye una asociación de las ciencias, las artes, las virtudes y las perfecciones. Como los fines de la misma no pueden ser alcanzados en muchas generaciones, en esta asociación participan no sólo los vivos, sino también los que han muerto y los que están por nacer.

Nuestra paciencia logrará más que nuestra fuerza.

Nunca se puede programar el futuro a base del pasado.

La nobleza es un elegante adorno para el orden civil. Es la capital corintia de la fina sociedad.

Antes de felicitarnos por dar libertad a las gentes debemos preguntarnos qué harán con ella.

Un miedo vigilante y previsor es madre de la seguridad.

No se puede planear el futuro según el pasado.

Las grandes aflicciones jamás han enseñado, y mientras dure el mundo jamás enseñarán ninguna buena lección a parte alguna de la humanidad. Las miserias extremas, igual que las más grandes dichas, dejan ciegos a los hombres.

Creen muchos que la moderación es una especie de traición.

Cuida tu ambición. Puede volar pero también arrastrarse.

Las leyes, como las casas, se apoyan unas en otras.

Todo lo que es necesario para el triunfo del mal, es que los hombres de bien no hagan nada.

La magnanimidad en la política es casi nunca la sabiduría más cierta; y el gran imperio y las pequeñas mentes se enferman juntos.

El amor celoso enciende su antorcha en el fuego de las furias.

El viajero ha llegado al final del viaje.

Pero la edad de la caballería ya no existe. La edad de los sofistas, de los economistas y de los calculadores la ha suplantado; y la gloria de Europa se ha extinguido para siempre.

Ningún grupo puede actuar con eficacia si falta el concierto; ningún grupo puede actuar en concierto si falta la confianza; ningún grupo puede actuar con confianza si no se halla ligado por opiniones comunes, afectos comunes, intereses comunes.

La superstición es la religión de las mentes débiles.

El miedo atento y previsor es madre de la seguridad.

Nunca puedes planear el futuro a través del pasado.

La educación es la defensa barata de las naciones.

La belleza es una promesa de felicidad.

Si mandamos nuestra riqueza, seremos ricos y libres. Si nuestra riqueza nos manda, seremos, en realidad, pobres.

Hay un límite a las pasiones de los hombres cuando actúan en nombre de sus sentimientos; pero no cuando están bajo la influencia de la imaginación.

Justicia, en sí mismo, es la política de la gran situación de la sociedad civil; y cualquier salida eminente de ella, bajo cualquier circunstancia, se encuentra bajo la sospecha de no ser ninguna política en absoluto.

La libertad, y no la esclavitud, es el antídoto de la anarquía; de la misma manera que la religión, no el ateísmo, es el verdadero remedio de la superstición.

Hay un límite en que la tolerancia deja de ser virtud.

Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada.

Hay un momento límite en el que la paciencia dejar de ser una virtud.

El pueblo no renuncia nunca a sus libertades sino bajo el engaño de una ilusión.

La libertad debe de ser limitada para que sea poseída.

Mientras mayor sea el poder, más peligroso es el abuso.

Los abusos son como los viejos caducos: llega un tiempo en que dejan de infundir respeto.

Una grandísima parte de los males que afligen al mundo derivan de las palabras.

Las personas que nunca se preocupan por sus antepasados jamás mirarán hacia la posteridad.

Nadie cometió un mayor error que el que no hizo nada porque podía hacer sólo un poco.

Cuando se combinan los hombres malos, el bien debe asociarse; si no caerán uno por uno, un sacrificio despiadado en una lucha despreciable.

Los hechos hacen para la mente lo que el alimento hace para el cuerpo.

La arrogancia de la edad debe someterse a ser impartida por la juventud.

La política y el púlpito son términos que tienen poco acuerdo.

Nada es tan fatal para la religión como la indiferencia.