La gratitud es una carga, y toda carga está hecha para ser sacudida.

El agradecimiento es una carga y todos tienden a liberarse de ella.

El hombre nunca será libre hasta que el último rey sea estrangulado con las entrañas del último sacerdote.

Se habla sin cesar contra las pasiones. Se las considera la fuente de todo mal humano, pero se olvida que también lo son de todo placer.

El que chismorrea contigo de los defectos ajenos, chismorrea con otros de los tuyos.

Hay hombre que se cree sabio cuando su locura dormita.

Hay cosas que no puedo forzar. Debo ajustarme. Hay veces cuando el mayor cambio que se necesita es un cambio en mi punto de vista.

De todos los sentidos la vista es el más superficial; el oído, el más orgulloso; el olfato, el más voluptuoso; el gusto, el más supersticioso e inconstante; el tacto, el más profundo.

El escritor que sobrevive a su época es el que sabe expresarla de manera más adecuada y concreta con el mayor relieve y talento.

Decir que el hombre es una mezcla de fuerza y de debilidad, de luz y de ceguera, no es hacer su proceso: es definirlo.

El trabajo tiene, entre otras ventajas, las de acortar los días y prolongar la vida.

El filósofo nunca ha matado a un sacerdote, mientras que el sacerdote sí ha matado a muchos filósofos.

Del fanatismo a la barbarie sólo media un paso.

Engullimos de un sorbo las mentiras que nos adula y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga.

La ignorancia está mas cerca de la verdad que el prejuicio.

Cuidado con el hombre que habla de poner las cosas en orden. Poner las cosas en orden siempre significa poner las cosas bajo su control.

Si mi razón viene de lo alto, es la voz del cielo la que me habla a través de ella; es preciso que la escuche.

Todos quieren tener amigos y nadie quiere serlo.

Existe solamente una pasión, la pasión por la felicidad.

El patriotismo es un efímero motivo que casi nunca sobrevive la amenaza particular a la sociedad que lo despertó.

Hay hombres que se creen sabios cuando su locura dormita.

El mártir espera la muerte; el fanático corre a buscarla.

Se me debe exigir que busque la verdad, pero no que la encuentre.

El hombre más feliz, es el que hace la felicidad del mayor número de sus semejantes.

Sólo las pasiones, las grandes pasiones, pueden elevar el alma a las grandes cosas.

El poder adquirido por la violencia es sólo una usurpación y dura sólo mientras la fuerza de aquel que manda prevalece sobre la de aquellos que obedecen.

Cuando la ciencia, el arte, la literatura y la filosofía son simplemente la manifestación de la personalidad, están en un nivel donde pueden ser posibles logros gloriosos y deslumbrantes, que pueden hacer que el nombre de un hombre perdure durante miles de años.

El gobierno arbitrario de un príncipe, aunque sea justo y esclarecido, es siempre malo.

Quien puede forzarnos al bien, también podría forzarnos al mal. Un primer déspota justo, enérgico y esclarecido, es una desgracia; un segundo déspota justo, enérgico y esclarecido es una desgracia mayor; un tercero que se pareciera a los dos primeros, al hacer olvidar a los pueblos sus privilegios consumaría su esclavitud.

El amor priva de espíritu a quienes lo tienen, y se lo da a los que carecen de él.

No hay más soberano legítimo que la nación; no puede haber más legislador legítimo que el pueblo.

El primer paso hacia la filosofía es la incredulidad.

Tienes que hacer que suceda.

Hay tres tres medios principales para adquirir conocimiento... la observación de la naturaleza, la reflexión y la experimentación. La observación recolecta los hechos, la reflexión los combina, la experimentación comprueba el resultado de esa combinación.

No arrepentirse sin hacer reproches a los demás, son los pasos de la sabiduría.

El que te habla de los defectos de los demás, con los demás hablará de los tuyos.

Si oís una mujer hablar mal del amor y un literato de la fama, decid que la mujer está perdiendo sus encantos y que el literato pierde su talento.

No basta con hacer el bien: hay que hacerlo bien.

Ningún hombre ha recibido de la naturaleza el derecho para comandar a sus congéneres.

Los médicos trabajan para conservarnos la salud, y los cocineros para destruirla, pero estos últimos están más seguros de lograr su intento.

Los errores pasan, sólo la verdad permanece.

Los disturbios en la sociedad nunca son más terribles que cuando los que están causando el problema pueden utilizar el pretexto de la religión para ocultar sus verdaderas intenciones.

Las pasiones destruyen más prejuicios que la filosofía.

Las frases concisas son como clavos afilados que clavan la verdad en nuestra memoria.

La sabiduría no es otra cosa que la ciencia de la felicidad.

La indifirencia hace sabios, y la insensibilidad monstruos.