El silencio es el arma definitiva del poder.

Ya que un político nunca cree lo que dice, éste se sorprende bastante cuando le toman la palabra.

En la política es necesario traicionar a la patria o a los electores. Prefiero traicionar a los electores.

El viento endereza el árbol después de haberlo inclinado.

Como los políticos nunca creen lo que dicen, se sorprenden cuando alguien sí lo cree.

En el tumulto de los hombres y acontecimientos, la soledad era mi tentación; ahora es mi amiga. ¿Qué otra satisfacción se puede buscar una vez que te has enfrentado a la historia?

No es tolerable, no es posible, que de tanta muerte, tanto sacrificio y ruina, tanto heroísmo, una mayor y mejor humanidad no surgirá.

Puedes estar seguro de que los norteamericanos cometerán todas las estupideces que puedan pensar, además de algunas que están más allá de la imaginación.

Los cementerios están llenos de hombres indispensables.

Yo era Francia.

El fin de la esperanza es el comienzo de la muerte.

Lo que pensamos de la muerte sólo tiene importancia por lo que la muerte nos hace pensar de la vida.

He tratado de sacar a Francia del barro. Pero regresará a sus errores y vómitos. No puedo evitar que los franceses sean franceses.

Mientras crecía llegué a respetar la autoridad y respetar a los que mandan.

Entre mejor conozco a las personas más amo a los perros.

Los grandes líderes siempre han orquestado sus efectos.

La política es una cuestión demasiado seria como para dejársela a los políticos.

Para convertirse en el amo, el político se plantea como el siervo.

Respeto solamente a quienes me resisten, pero no puedo tolerarlos.

La gloria se dá solo a quienes siempre la han soñado.

La base de nuestra civilización está en la libertad de cada uno, en los pensamientos, sus creencias, sus opiniones, su trabajo y sus ocios.

Jamás se conseguirá nada sin grandes hombres, y los hombres sólo son grandes si tienen la determinación de serlo.

El caracter es la virtud de los tiempos dificiles.

La vejez es un naufragio.

He llegado a la conclusión que la política es un asunto demasiado serio para dejárselo a los políticos.

Nada grande se conseguirá nunca sin grandes hombres, y los hombres sólo son grandes si están decididos a serlo.

La dificultad atrae al hombre de carácter, porque es en la adversidad que el verdadero hombre se conoce a sí mismo.

La deliberación es el trabajo de muchos hombres. La acción, de uno solo.