La única manera de traer paz a la tierra es aprender a hacer pacífica nuestra propia vida.

Antes de dar, la mente de quien da está feliz. Mientras da, la mente de quien da está en paz. Después de dar, la mente de quien da está arriba.

Sé el testigo de tus pensamientos.

La meditación trae sabiduría; La falta de meditación te deja en la ignorancia. Conoce bien lo que te lleva adelante y lo que te impide, y elige el camino que conduce a la sabiduría.

La salud es el mejor regalo, la satisfacción la mayor riqueza, la fidelidad la mejor relación.

Estamos formados por nuestros pensamientos; nos convertimos en lo que pensamos. Cuando la mente es pura, la alegría nos sigue como una sombra que nunca se va.

Larga es la noche para el que está despierto; larga es la vida para el que no sabe ver más allá.

No creáis nada por el simple hecho de que muchos lo crean o finjan que lo creen; creedlo después de someterlo al dictamen de la razón y a la voz de la conciencia.

Aquellos libres de resentimiento, con seguridad, encontrarán la paz.

Lo resuelves y avanzas, huyes y lo repites. Leandro Taub Nadie nos salva sino nosotros mismos. Nadie puede y nadie debe. Nosotros mismos debemos recorrer el camino.

Para vivir una vida abnegada y pura, no hay que contar con nada como propio en medio de la abundancia.

Forma tu vida como una guirnalda de bellas obras.

No es el cambio lo que produce dolor, si no la resistencia.

Yo no creo en un destino que cae sobre los hombres, aunque actúen para ello; pero sí creo en un destino que cae sobre ellos a menos que no actúen.

Hay solamente dos errores que uno puede hacer a lo largo del camino de la verdad; no ir hasta el final, y no partir hacia ella.

La virtud más es perseguida por el malvado es ser amado por los buenos.

No vas a ser castigado por su cólera, serás castigado por tu cólera.

Todo lo que te molesta de otros seres, es sólo una proyección de lo que no has resuelto de ti mismo.

Tres cosas no pueden estar mucho tiempo ocultas: el sol, la luna y la verdad.

La mente lo es todo. En lo que piensas te conviertes.

Nadie nos salva sino nosotros mismos. Nadie puede y nadie debe. Nosotros mismos debemos recorrer el camino.

Recordar algo malo, es como llevar una carga para la mente.

Somos lo que pensamos. Todo lo que somos surge con nuestros pensamientos. Con nuestros pensamientos, construimos el mundo.

No te quedes en el pasado, no sueñes en el futuro, concentra la mente en el momento presente.

Uno mismo hace el mal, uno mismo lo sufre; uno mismo se aparta del mal, uno mismo se purifica. Pureza e impureza son cosas de uno mismo, nadie puede purificar a otro.

El aferrarse a la ira es como agarrar un carbón caliente con la intención de tirarlo a otra persona; es uno mismo el que se quema.

El problema es que piensas que tienes tiempo.

Cuando la mente es pura, la alegría la sigue como una sombra que nunca se va.

Tu trabajo es descubrir tu mundo y luego, con todo tu corazón, te entregas a él.

Lo único constante en la vida es el cambio.

Estar inactivo es el camino corto hacia la muerte, ser diligente es una forma de vida; la gente tonta está inactiva, los sabios son diligentes.

Sean cuales sean las palabras que pronunciemos, deben elegirse con cuidado para las personas que las escucharán, pues les influirán para bien o para mal.

Es mejor conquistarte a ti mismo que ganar mil batallas. Entonces la victoria será tuya. No te la podrán quitar, ni ángeles ni demonios, cielo o infierno.

Puedes buscar a través del universo entero a alguien que se merezca tu amor y afecto más que tú mismo, y esa persona no se encontrará en ningún lugar. Tú mismo, tanto como cualquier persona en el universo, te mereces tu propio amor y afecto.

El pensamiento se manifiesta como la palabra. La palabra se manifiesta como la escritura. El acto se convierte en hábito. Y el hábito endurece en carácter. Así que vigila el pensamiento y tus formas con cuidado. Deja que brote del amor, nacido de la preocupación por todos los seres.

Haz hoy lo que debas hacer apasionadamente. ¿Quién sabe? Tal vez mañana llegue la muerte.

El insensato que reconoce su insensatez es un sabio. Pero un insensato que se cree sabio es, en verdad, un insensato.

Tú mismo, tanto como cualquier otro en el universo entero, mereces tu amor y afecto.

Que todo lo que tenga vida sea liberado del sufrimiento.

Mantener el cuerpo con buena salud es un deber, de lo contrario no seremos capaces de mantener nuestro cuerpo y mente fuertes y claros.

No sobrevalores lo que recibes, ni envidies a otros. El que envidia a los demás no obtendrá paz mental.

Lo que eres es lo que has sido. Quien vas a ser es lo que haces ahora.

Aferrarse a la ira es como beber veneno y esperar que la otra persona muera.

Lo que somos hoy proviene de nuestros pensamientos de ayer, y nuestros pensamientos de hoy construirán nuestra vida mañana. Nuestra vida es la creación de nuestros pensamientos.

En la confrontación entre el arroyo y la roca, el arroyo siempre ganará, no por la fuerza, sino por la persistencia.

Miles de velas pueden ser encendidas desde una vela, y la vida de esa candela no se acortará. La felicidad nunca se acorta al ser compartida.

¡Que mi piel y tendones y huesos se sequen, junto con toda la carne y sangre de mi cuerpo! Le doy la bienvenida! Pero no me moveré de este lugar hasta que haya alcanzado la sabiduría suprema y final.

Tu deber es descubrir tu mundo y después entregarte a él con todo tu corazón.

Cuando el hombre se apiade de todas las criaturas vivientes, sólo entonces será noble.