No me arrepiento de nada. El que se arrepiente de lo que ha hecho es doblemente miserable.

No hay esperanza que no esté mezclada con miedo y no hay miedo que no esté mezclado con esperanza.

La felicidad es una virtud, no su recompensa.

El temor no puede estar sin esperanza ni la esperanza sin el temor.

La libertad es absolutamente necesaria para el progreso de la ciencia y las artes liberales.

La paz no es ausencia de guerra, sino una virtud basada en la fuerza de carácter.

Comprender es el principio de aprobar.

La beatitud no es el precio de la virtud, sino la virtud misma.

Las ideas no son unas pinturas mudas sobre una pizarra; una idea, en tanto que es idea, incluye una afirmación o una negación.

Sólo es libre aquello que existe por las necesidades de su propia naturaleza y cuyos actos se originan exclusivamente dentro de sí.

El mundo sería más feliz si los hombres tuvieran la misma capacidad para estar en silencio que tienen para hablar.

Toda felicidad o infelicidad que experimentamos depende únicamente de la calidad del objeto al que estamos apegados por amor.

La alegría es el paso del hombre de una menor perfección a una mayor.

Fácilmente puede llegar a pasar que un hombre vanidoso se vuelva orgulloso e imagine que agrada a todos cuando él es en realidad un fastidio universal.

Si no quieres repetir el pasado, estúdialo.

La experiencia nos ha demostrado que a la persona no le resulta nada más difícil de dominar que su lengua.

Dar ayuda a cada hombre pobre está más allá del alcance y el poder de cada hombre. El cuidado de los pobres le incumbe a la sociedad en conjunto.

No llores; No enceres indignado. Entiende.

La ambición es el deseo inmoderado de poder.

No sé cómo enseñar filosofía sin llegar a convertirme en un perturbador de la religión establecida.

La actividad más importante que un ser humano puede lograr es aprender para entender, porque entender es ser libre.

La mayor actividad que un ser humano puede lograr es aprender a entender, porque entender es ser libre.

Aquellos que se creen ser más abyectos y humildes, suelen ser más ambiciosos y envidiosos.

La paz no es la ausencia de guerra, sino una virtud, un estado de ánimo, una disposición hacia la bondad, la confianza y la justicia.

El deseo es la verdadera esencia del hombre.