Las grandes elevaciones del alma no son posibles sinó en la soledad y en el silencio.

Son más instructivos los errores de los grandes intelectos que las verdades de los mediocres.

El amor es como el agua, si algo no lo agita, se echa a perder.

Observa, escucha, calla. Juzga poco, pregunta mucho.

Si no tienes la libertad interior, ¿qué otra libertad esperas poder tener?

La mejor amiga y la peor enemiga del hombre es la fantasía.

Tiene mejor conocimiento del mundo, no el que más ha vivido, sino el que más ha observado.

El que se fía de cualquiera demuestra poca discreción y sensatez: el que de nadie se fía muestra tener todavía menos.

Los deseos son como los peldaños de una escalera, que cuanto más subes, tanto menos contento te hallas.

La constancia es la virtud por la que todas las cosas dan su fruto.

No es filósofo quien teniendo una filosofía en la cabeza no la tiene además en el corazón.

La civilización es una terrible planta que no vegeta y no florece si no es regada de lágrimas y de sangre.

El saber y la razón hablan; la ignorancia y el error, si embargo, gritan.

¡Pobre del amor a quien la fantasía abandona!

El arte es bajo cierto aspecto una crítica de la realidad.

Desdichado el hombre en quien nada perdura del niño.

A veces conviene cerrar un ojo, pero no es prudente cerrar ambos a la vez.

La ingenuidad es una fuerza que los astutos hacen mal en despreciar.

Nadia es más sabio por lo que ha aprendido. Es espíritu y la sabiduría nacierón con un hombre.

Si pretendes y te esfuerzas en agradar a todos, acabarás por no agradar a nadie.

El de la locura y el de la cordura son dos países limítrofes, de fronteras tan imperceptibles, que nunca puedes saber con seguridad si te encuentras en el territorio de la una o en el territorio de la otra.

Es cosa fácil ser bueno; lo difícil es ser justo.

Es bastante más facil ser caritativo que justo.

Si no disfrutas la libertad interior, ¿que otra libertad esperas gozar?

Hay algunos obsesos de prudencia, que a fuerza de querer evitar todos los pequeños errores, hacen de su vida entera un solo error.

Las naturalezas inferiores repugnan el merecido castigo; las medianas se resignan a él; las superiores lo invocan.

Cuanto más posee el hombre, menos se posee a sí mismo.

Bien poco enseñó la vida a quienes no enseñó a soportar el dolor.

La violencia no es sino una expresión del miedo.

La existencia es un viaje en el que no existen los caminos llanos: todo son subidas o bajadas.

La fuerza es confianza por naturaleza. No existe un signo más patente de debilidad que desconfiar instintivamente de todo y de todos.

La sabiduría y la razón hablan; la ignorancia y el error ladran.

Para sentirse, no ya seguros, sino esforzados y tranquilos en los caminos de la vida, es provechoso desear poco y esperar mucho menos.

Más instructivos son los errores de las grandes inteligencias, que las verdades de los ingenios mediocres.

La perseverancia es la virtud por la cual todas las otras virtudes dan su frutos.

La vida es un negocio de tal indole que nunca se hace en ella una ganancia que no vaya acompañada de alguna pérdida.

El hombre malo puede decantarse a veces hacia el lado de la razón; pero le resulta casi imposible no hacer cuanto conviene para inclinarse a la maldad.

El que posee un amigo verdadero puede decir que posee dos almas.

La religión debería servir más para dar ánimos a los buenos que para aterrorizar a los malos.

El que en un arte ha llegado a maestro puede prescindir de las reglas.

Verás cuánta tontería, cuánta bajeza, cuánta maldad se esconde a veces bajo la máscara del buen sentido.

Para hacer política justa y sana no basta conocer los hombres; es necesario también amarlos.

Nada más fácil que hacerse aplaudir por la canalla.

El hombre comienza, en realidad, a ser viejo cuando deja de ser educable.

Escuchad el consejo del que mucho sabe; pero sobre todo escuchad el consejo de quien mucho os ama.

Excelente maestro es aquel que, enseñando poco, hace nacer en el alumno un deseo grande de aprender.

Si quisieran hablar solamente de lo que entienden, los hombres apenas hablarían.

Quién más se mueve, menos obra.

Hombre fácil a la adulación es hombre indefenso.