Debe ser maravilloso tener diecisiete años y saberlo todo.

Toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.

Tiempo atrás Norton había llegado a la convicción de que a algunas mujeres no debería permitírseles viajar en las naves espaciales; la ingravidez tenía efectos sobre sus senos que resultaban demasiado perturbadores.Ya era.

El anciano lo miraba con firmeza a través del abismo de los siglos; en sus palabras pesaba la inmensurable sabiduría de una larga vida en contacto con hombres y máquinas.

El futuro no es ya lo que solía ser.

Ningún ser inteligente se siente resentido ante lo inevitable.

La única posibilidad de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá de ellos, hacia lo imposible.

Dmitri era uno de los mejores amigos de Floyd; y por esa misma razón, era la última persona con quien deseaba hablar en aquel momento.

Esta es la primera época que ha prestado mucha atención al futuro, lo cual no deja de ser irónico, ya que tal vez no tengamos ninguno.

Verdaderamente que esa palabra de "periódico" resultaba un anacrónico pegote en la era de la electrónica. El texto era puesto al momento automáticamente cada hora.

Yo no pretendo que tengamos todas las respuestas. Pero las preguntas, sin duda, vale la pena pensar acerca de ellas.

Nuestra vida puede ser la última que se viva en una sociedad tecnológica.

Existen dos posibilidades: que estemos solos en el universo o que no lo estemos. Ambas son igual de terroríficas.

Ya sé, desde luego, que la Atlántida de Platón nunca existió en realidad. Por esta misma razón, nunca podrá morir. Siempre será un ideal, un sueño de perfección , una meta que inspirará a los hombres en la posteridad.

Carente de contacto con el mundo exterior, era un universo en sí misma.

La mejor medida de la honestidad de un hombre no es su declaración de impuestos. Es el ajuste a cero en su báscula.

Todavía no se ha probado que la inteligencia tenga algún valor para la supervivencia.

Y debido a que en toda la Galaxia no habían encontrado nada más precioso que la Mente, alentaron por doquiera su amanecer. Se convirtieron en granjeros en los campos de las estrellas; sembraron, y a veces cosecharon.

Cuando la belleza es universal pierde su poder de conmovernos, y sólo su falta logra producir algún efecto emocional.

Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.

La tragedia más grande en toda la historia de la humanidad puede ser el secuestro de la moralidad por la religión.

Cuando un científico prestigioso pero anciano afirma que algo es imposible, lo más probable es que esté equivocado.

Hoy vivimos en un mundo plácido, uniforme y culturalmente muerto: nada nuevo en verdad ha sido creado desde la llegada de esos seres [los superseñores].

Todavía queda por probar que la inteligencia es lo único que cuenta para la supervivencia.

Qué inapropiado llamar Tierra a este planeta, cuando es evidente que debería llamarse Océano.

La única forma de descubrir los límites de lo posible es yendo más allá de ellos, a lo imposible.

Ésta es de la primera época que ha prestado tanta atención al futuro, lo cual es un poco irónico, ya que puede que no tengamos uno.

En ese momento, mientras su corazón anhelaba lo inalcanzable, tomó una decisión. Supo entonces qué haría con su vida.

Ésa era la respuesta formal; después de escucharla con tanta frecuencia, perdía todo sentido, reducida a una secuencia de sonidos sin significado especial.

Las líneas borrosas y confusas, los colores inciertos y opacos demostraban que, si el artista no conocía su meta, las herramientas más milagrosas no eran capaces de lograrla.

Sólo un hecho pudo haber impresionado de tal modo a la humanidad. Y ese hecho ocurrió no en el alba de la historia, sino en su atardecer.

Allá lejos estaban las montañas, donde moraban el poder y la belleza, donde el trueno sonaba alegremente por encima de los hielos y el aire era claro y penetrante. Allá, cuando la Tierra ya estaba envuelta en sombras, brillaba todavía el sol, transfigurando las cimas. Y ellos sólo podían observar y maravillarse. Nunca escalarían esas alturas.

Los políticos deberían leer ciencia ficción, no películas del oeste e historias de detectives.

Yo no creo en Dios pero estoy muy interesado en ella.

La primera existencia era un precioso don que jamás se volvía a repetir. Era maravilloso contemplar la vida por primera vez, como en la frescura de la aurora.

Lo que la naturaleza puede hacer, también el hombre lo hace, a su modo.

No era el miedo a los abismos galácticos lo que helaba su alma, sino una más profunda inquietud, que brotaba desde el futuro aún por nacer.

Tengo la fantasía de que Ted Turner es elegido Presidente pero se niega porque no quiere dejar el poder.

Las nuevas ideas atraviesan tres períodos: 1) No se puede hacer. 2) Es probable que pueda hacerse, pero no vale la pena hacerlo. 3) ¡Sabía que era una buena idea desde el principio!

Desde el alba de los tiempos, aproximadamente cien mil millones de seres humanos han transitado por el planeta Tierra.

Puede que nuestro papel en este planeta no sea alabar a Dios sino crearlo.

Si un científico distinguido pero anciano afirma que algo es posible, es muy probable que tenga razón; pero si dice que es imposible, probablemente no la tenga.