¿Dices que nada se crea? Alfarero, a tus cacharros. Haz tu copa y no te importe si no puede hacer barro.

¿Tu verdad? no, la verdad y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela.

¿Para qué llamar caminos a los surcos del azar? Todo el que camina anda, como Jesús, sobre el mar.

¿Dijiste media verdad? Diran que mientes dos veces si dices la otras mitad.

¿Dices que nada se crea?, no te importe, con el barro de la tierra, haz una copa para que beba tu hermano.

Ni el pasado ha muerto ni está el mañana, ni el ayer escrito.

Moneda que está en la mano, tal vez se deba guardar. La monedita del alma se pierde si no se da.

Huid de escenarios, púlpitos, plataformas y pedestales. Nunca perdáis contacto con el suelo; porque sólo así tendréis una idea aproximada de vuestra estatura.

Nadie debe asustarse de lo que piensa, aunque su pensar aparezca en pugna con las leyes más elementales de la lógica.

Nuestro español bosteza.

Dondequiera que el aprendizaje genere especialistas, la suma de la cultura humana se ve reforzada por eso. Esa es la ilusión y el consuelo de los especialistas.

Es de necio confundir valor y precio.

Aquellos que niegan la existencia de la verdad postulan la verdad de su negación y se contradicen a sí mismos.

Cuando nos vimos por primera vez, no hicimos sino recordarnos. Aunque te parezca absurdo, yo he llorado cuando tuve conciencia de mi amor hacia ti, por no haberte querido toda la vida.

El manuscrito inédito es como un pecado no confeso que se infecta en el alma, corrompiéndolo y contaminándolo.

Yo he visto garras fieras en las pulidas manos; conozco grajos mélicos y líricos marranos… El más truhan se lleva la mano al corazón, y el bruto más espeso se carga de razón.

Odo lo que se ignora, se desprecia.

El único lenguaje viviente es el lenguaje en el que pensamos y tenemos nuestro ser.

No extrañéis, dulces amigos, que esté mi frente arrugada: yo vivo en paz con los hombres y en guerra con mis entrañas.

Para dialogar, preguntad primero, después ... escuchad.

Y en todas partes he visto…

Todos nuestros esfuerzos deben tender hacia la luz.

En mi soledad he visto cosas muy claras que no son verdad.

Ni el pasado ha muerto.

No hay nadie tan atado a su propia cara que no albergue la esperanza de presentarle otra al mundo.

Es propio de hombres de cabezas medianas embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza.

Los ojos porque suspiras, sábelo bien, los ojos en que te miras son ojos porque te ven.

Si cada español hablase de lo que entiende, y de nada más, habría un gran silencio que podríamos aprovechar para el estudio.

Mi filosofía es fundamentalmente triste, pero no soy un hombre triste, y no creo que entristezca a nadie más.

El cine... ese invento del demonio.

No te fíes de las palabras: En esta vida encontrarás a muchas personas que viven mal y hablan bien.

Desgarrada la nube; el arco iris brillando ya en el cielo, y en un fanal de lluvia y sol el campo envuelto. Desperté ¿Quién enturbia los mágicos cristales de mi sueño?

El hombre es contradictorio. Esa es la esencia de lo específicamente humano.

Los conceptos son de todos y se nos imponen desde fuera; las intuiciones siempre son nuestras.

La carencia de vicios añade muy poco a la virtud.

En la rueda más pequeña de nuestro razonamiento es posible que un puñado de preguntas rompa el banco de nuestras respuestas.

Nunca perdáis contacto con el suelo; porque sólo así tendréis una idea aproximada de vuestra estatura.

A alegría consiste en tener salud y la mollera vacía.

Hoy es siempre todavía.

No ser lo peor que hay, es casi estar al nivel de un elogio.

Lo que el poeta está buscando no es el yo fundamental, sino el yo profundo.

De lo que llaman los hombres virtud, justicia y bondad, una mitad es envidia, y la otra no es caridad.

Por mucho que un hombre valga, nunca tendrá valor más alto que el de ser hombre.

Toda incertidumbre es fructífera… siempre que vaya acompañada del deseo de comprender.

En España, de cada diez cabezas, una piensa y nueve embistén.

La pasión del hombre por la verdad es tal que dará la bienvenida al más amargo de todos los postulados siempre que le parezca cierto.

En España, de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa.

La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos.

Siempre que trato con hombres del campo pienso en lo mucho que ellos saben y nosotros ignoramos, y en lo poco que a ellos importa conocer cuanto nosotros sabemos.