Tu problema es cómo vas a gastar esta vida extraña y preciosa que te han dado. Si vas a gastarla tratando de verte bien y crear la ilusión de que tienes poder sobre las personas y circunstancias, o si vas a degustarla, disfrutarla y descubrir la verdad acerca de quién eres.

Accidentalmente me olvidé de graduarme de la universidad.

Se supone que las madres deben escuchar y, con ello, para responder con sabiduría y perspectiva, pero estas cosas no eran el fuerte de mi madre.

La razón por la que no pierdo nunca la esperanza es porque todo es básicamente sin esperanza.

Tengo un sentido del humor oscuro. Te lo juro. Tengo una relación muy pícara con Jesús.

Mi idea de la felicidad absoluta es estar en cama en un día lluvioso, con mi frazada, mi gato y mi perro.

Tus experiencias serán sólo tuyas. Pero la verdad y la mejor amistad rara vez o nunca te defraudarán.

La esperanza comienza en la oscuridad, la terca esperanza de que si simplemente te presentas y tratas de hacer lo correcto, el amanecer llegará. Esperas y ves y trabajas: no te rindes.

Mi madre era una atea no muy devota. Ella iba a la Iglesia episcopal cada año, en vísperas de Navidad, y eso era casi todo.

Todo el mundo está agitado a través de esta vida sin un manual del usuario de cómo con una pizca de gracia y buen humor podemos ir por ella.

Me gusta el desierto durante cortos períodos de tiempo, desde el interior de un automóvil, con las ventanas cerradas y las puertas cerradas con el seguro puesto. Prefiero los complejos turísticos en la playa con servicio de habitaciones.

Cuando era niño nuestra familia solía ver 'Bonanza'. Me gustaba mucho tener un ritual de TV del domingo por la noche.