La casualidad nos da casi siempre lo que nunca se nos hubiere ocurrido pedir.

La experiencia es la única profecía de los hombres sabios.

Las democracias observan más cuidadosamente las manos que las mentes de quiénes las gobiernan.

El pasado y el porvenir, esas dos mitades de la vida, una de las cuales dice jamás, y la otra siempre.

Cuanto más veo de los representantes del pueblo, más admiro a mis perros.

Por mala senda en tenebrosa noche.

Dios no es más que una palabra para explicar el mundo.

Un solo ser nos falta y todo está despoblado.

Nuestro crimen es ser hombres y querer conocer.

Nacer con la primavera, morir con las cosas, nadar en un cielo puro, en alas del céfiro; balancearse sobre las flores recién abiertas, embriagarse de aromas, de luz y de azul ...

A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd.

En todos sus sueños más bellos, el hombre no ha sabido jamás inventar nada que sea más bello que la naturaleza.

Si uno pudiera echar una sola mirada al mundo, deberia mirar a Estambul.

El dolor teje dos corazones en un vínculo más de lo que la felicidad nunca puede; y los sufrimientos comunes son enlaces mucho más fuertes que las alegrías comunes.

La crítica es la fuerza del impotente.

La familia es un complemento nuestro, complemento mayor que nosotros, anterior a nosotros y que nos sobrevivirá con lo mejor de nosotros.

La guerra no es más que un asesinato en masa, y el asesinato no es un progreso.

A veces cuando una persona no está presente, el mundo entero parece despoblado.

Hay una mujer al principio de todas las grandes cosas.

Un pueblo sin alma es solamente una multitud.

Después de su sangre, lo más personal que puede dar el hombre es una lágrima.

Sólo el egoísmo y el odio tienen patria. ¡La fraternidad no la tiene!

Después de la propia sangre, lo mejor que el hombre puede dar de sí mismo es una lágrima.

Cuando el amor ha sido una comedia, forzosamente el matrimonio tiene que derivar en drama.