Pienso en que la mejor manera de volar quizá sea con las manos llenas de tierra para no olvidar nunca de dónde venimos y cuán duro puede ser a veces andar.

Es casi incómoda, mi conciencia de él. De cada pausa, cada movimiento cuando coloca una pieza en el tablero negro y gris. Quiero cogerle la mano y ponérsela justo encima de mi corazón, justo donde más me duele. No sé si hacerlo me curaría o me lo haría pedazos, pero, en ambos casos, esta espera ávida y constante cesaría.

En un lugar más allá del borde del mapa de la sociedad, el Piloto siempre vive y muere.

El tiempo que pasamos juntos es como una tormenta, como viento huracanado y lluvia, como algo demasiado grande para controlarlo pero demasiado poderoso para poder eludirlo. Sopla a mi alrededor y me enreda el cabello, me deja la cara mojada, hace que me sienta viva, viva, viva.

Pero también sé que no podemos esperar que otra persona venga a rescatarnos. Tenemos que hacerlo nosotros mismos. No puede haber ningún Piloto. Todos debemos tener la suficiente fortaleza para salir adelante sin creer que alguien puede bajar a salvarnos.

En cambio trazo una curva. Una ola. Como un mar, o un retal de seda verde que ondea el viento. Cric, cric. Ahora ésta roca, moldeada por otras fuerzas , el agua y el viento, está modificada por mí. Y eso me gusta. Yo siempre me transformo en lo que otras personas quieren. Con Cassia en la Loma: Sólo que entonces era yo mismo.

No es que no merezcan su suerte. Ellos siempre han creído que, si una persona se esfuerza y hace lo correcto, es probable que todo le vaya bien. Y no son estúpidos. Saben que no siempre es así. Han visto suceder calamidades y se les ha desgarrado el corazón. Pero ese ha sido todo su sufrimiento.

Algunas personas no pueden evitar ser líderes. está en su sangre, huesos y cerebro. y no hay manera de evitarlo. y algunas son seguidores.

No llamaré viaje al viaje cuando a ti te lo cuente.

No es nada fácil preservar cosas para el futuro cuando el presente es tan incierto.

Decidí que eran los pensamientos en tu propia mente los que importaban más que cualquier otra cosa.

Porque al final no siempre puedes elegir que conservar. Solo puedes elegir como lo dejas ir.

Los militares y funcionarios quieren que nos dé miedo éste río, todos los ríos, para que nunca nos atrevamos a beber de ellos ni a cruzarlos.

Pese a que la Sociedad nos ha arrebatado muchas cosas, todavía oímos murmullos de música, susurros de poesía; todavía vemos vestigios de arte en el mundo que nos rodea. Nunca han logrado apartarnos de él por completo. Lo hemos asimilado, a veces sin saberlo, y muchos aún suspiramos por hallar un modo de expresarlo.

Mi corazón está en llamas y tengo q mantener mi boca cerrada para no quemar con ellas... hay palabras en nuestra cabeza q nadie más conoce. Tenemos cosas de valor pero nunca las encontrarán xq ni siquiera saben como buscar.

Escalo en la oscuridad por ti. ¿Me esperas tú en las estrellas?

Sé que querías decirme que siempre me recordarías, Cassia, pero tengo miedo de que me olvides.

Veo cosas, siempre lo he hecho. Las palabras y fotos conectándose juntas en mi mente de extrañas maneras y noto los detalles donde sea q esté.

Ahora comprendo cuánto valor hace falta para escoger la vida que queremos, sea cual sea.

Tenemos más cosas que decirnos, pero estamos aprendiendo a hablar. Juntos, salimos del bosque. Sin tocarnos. Todavía.

No me importaría lo pequeño que se volviera el mundo siempre que Cassia continuara siendo el centro del mío.

Es curioso cómo nos aferramos a los objetos del pasado mientras aguardamos nuestro futuro.

Las personas son profundas y complicadas como ríos, mantienen su forma y se esculpen como piedras.

El militar sonríe. La Sociedad no es humana, pero las personas que trabajan para ella a veces lo son.

Ahora que he descubierto la forma de volar, ¿en qué dirección debería adentrarme en la noche? (...) La negrura que queda atrás no me preocupa, ni tampoco las estrellas que me aguardan.