No hay peor tristeza que recordar la felicidad en un día de dolor.

Extraña cosa que el hombre que sufre quiera hacer sufrir a lo que ama.

Se puede amar sin sufrir cuando se ama sin enrojecer.

Nadie se conoce a sí mismo hasta tanto no ha sufrido.

Experiencia es el nombre que los hombres le dan a sus desatinos o a sus tristezas.

La perfección no existe. Llegar a comprenderla es un triunfo de la inteligencia humana; desear alcanzarla es la más peligrosa de las locuras.

Lo malo del amigo es que nos dice las cosas desagradables a la cara; el enemigo las dice a nuestras espaldas y como no nos enteramos, nada ocurre.

Lo realmente importante no es llegar a la cima; sino saber mantenerse en ella.

A falta de perdón, deja venir el olvido.

Cualquiera que haya amado tiene una cicatriz.

Ni la ausencia ni el tiempo son nada cuando se ama.

Es necesario amar siempre, aún después de haber amado.

Desprecia al hombre orgulloso que se avergüence de verter lágrimas.

La medida de vuestra vida será la de vuestro amor.

El hombre es un aprendiz; el dolor su maestro.

Más obliga y más puede un rostro bello que un hombre armado.

Un pueblo desgraciado hace los grandes artistas.

No hay auténtico genio sin paciencia.

Es una ley casi invariable que los placeres más exquisitos son los que más caros se pagan.

No hay nada tan rápido como un sentimiento de antipatía.

Vivir es dormir, y el amor es el sueño; si habéis amado, habéis vivido.

Días de trabajo, únicos días en los que he vivido.

Haceos de este mundo un sueño sin despertar.

No existe peor dolor que el recuerdo de la felicidad en el día de la tristeza.

Lo más ofensivo que pueda lanzarte a la cara tu peor enemigo no se compara con lo que tus amigos más íntimos hablan de ti a tus espaldas.

Quien quiere a su madre, no puede ser malo.

La imaginación abre a veces unas alas grandes como el cielo en una cárcel grande como la mano.

El único idioma universal es el beso.

El mal existe, pero no sin el bien, como la sombra existe, pero no sin la luz.

Sólo lo hermoso es cierto, nada es cierto sin belleza.

El beso es el contacto de dos epidermis y la fusión de dos fantasías.

Es de presumir que las mujeres tienen en más su cuerpo que su alma, puesto que la mayoría entregan su corazón sin resistencia y se resisten a entregar su cuerpo.

Cuando el corazón es bueno, el dolor es saludable. El hombre es un aprendiz: el dolor es su eterno maestro.

Un cura joven hace los mejores sermones.

A veces me entra el deseo de sentarme a la orilla del río, y mientras miro el agua, ir contando uno a uno, dos, tres... y así, hasta el día de la muerte.

El hombre es el único que envejece; todo lo demás rejuvenece en torno suyo cada día.

El único lenguaje verdadero en el mundo es un beso.

Nadie se conoce hasta que ha sufrido.