Los estadounidenses combinan las nociones de la religión y la libertad tan íntimamente en sus mentes, que es imposible hacerlos pensar en una de ellas sin la otra.

La historia es una galería de cuadros en la que hay pocos originales y muchas copias.

Todos aquellos que buscan destruir las libertades de una nación democrática deben saber que la guerra es la forma más segura y más corta de lograrlo.

Mientras uno se adentra más profundo en el carácter nacional de los estadounidenses, uno ve que solo han buscado el valor de las cosas en este mundo a partir de la respuesta a esta pregunta: ¿cuánto dinero aportará?

Lo que acostumbramos a llamar instituciones necesarias, muchas veces son instituciones a las que nos hemos acostumbrado.

Cuando el pasado ya no ilumina el futuro, el espíritu camina en la oscuridad.

Son las diferencias y desigualdades entre los hombres las cuales dan lugar a la noción de honor; mientras tales diferencias se minimizan, se debilitan; y cuando desaparecen, desaparecerá también.

No conozco ningún país en donde haya tan poca independencia mental y verdadera libertad de discusión como en los Estados Unidos.

La República Americana aguantará hasta el día que Congreso descubra que puede sobornar al público con el dinero del público.

En la política, odios compartidos casi siempre son la base de las amistades.

La salud de una sociedad democrática puede ser medida por la calidad de funciones realizadas por ciudadanos privados.

La vida no es ni un placer ni un dolor, sino un negocio muy serio que nos ha sido encomendado y que debemos llevar honrosamente hasta el fin.

La superficie de la sociedad estadounidense está cubierta con una capa de pintura democrática, pero de vez en cuando uno puede ver irrumpir los colores aristocráticos.

Los estadounidenses están tan enamorados de la igualdad que preferirían ser iguales en la esclavitud que desiguales en la libertad.

Más que las ideas, a los hombres los separan los intereses.

Hay que acostumbrarse a vivir con los enemigos, ya que no a todos podemos hacerles nuestros amigos.

Tenemos éxito en las empresas las cuales exigen las cualidades positivas que poseemos, pero nos destacamos en las que también podemos hacer uso de nuestros defectos.

La libertad no se puede establecer sin la moral, ni la moral sin la fe.

Las sociedades deben juzgarse por su capacidad para hacer que la gente sea feliz.

Nada hay más fecundo en maravillas que el arte de ser libre; pero nada asimismo tan duro como el aprendizaje de la libertad.

La vida debe ser afrontada con valentía.

Para sacar provecho de los bienes de la sociedad es preciso someterse a sus cargas.

No puedo evitar temer que los hombres puedan llegar a un punto donde se ven en cada nueva teoría como un peligro, cada innovación como un problema toilsome, cada avance social un primer paso hacia la revolución, y pueden negarse absolutamente a moverse.

Hay muchos hombres de principios en ambos partidos en Estados Unidos, pero no hay ningún partido de principios.

La sociedad debe juzgarse por su capacidad para hacer que la gente sea feliz.

En una revolución, como en una novela, la parte más dificil de inventar es el final.

Los partidos son un mal inherente a los gobiernos libres.