El único cemento sólido para unir a los hombres es el amor.

La cultura sin comodidades, la belleza sin lujo, la ciencia sin el culto de la materia, devolverían al hombre su inteligencia, su sentido moral, su virilidad y le conducirían a la cumbre de su desarrollo.

Los artistas y los sabios proveen a la humanidad de belleza, salud y riqueza. Pero viven y mueren en la miseria. Los ladrones disfrutan de paz y prosperidad. Un hombre rico tiene todos los derechos.

La mística es la esencia de la religión y su experiencia difiere tan profundamente del conocimiento filosófico como difiere del amor la razón.

El ser humano no puede rehacerse a sí mismo sin sufrimiento, porque es a la vez el mármol y el escultor.

El papel de las mujeres en el progreso de la civilización es mucho mayor que el del hombre, por lo que debería desarrollar sus aptitudes de acuerdo con su naturaleza, sin imitar a los hombres.

La inteligencia es casi inútil a aquel que no tiene más que eso.

Hace falta más imaginación, juicio e inteligencia para llegar a ser un buen médico que un buen químico.

Es imposible educar niños al por mayor; la escuela no puede ser el sustitutivo de la educación individual.

Los que quieran elevarse tan alto como lo permite nuestra condición humana deben renunciar al orgullo intelectual, la omnipotencia del pensamiento claro y la creencia en el poder absoluto de la lógica.

Así como el odio, los celos están prohibidos por las leyes de la vida, porque son esencialmente destructivos.

Poca observación y muchas teorías llevan al error. Mucha observación y pocas teorías llevan a la verdad.

La vida no consiste en comprender, sino en amar, ayudar a los demás y trabajar.

La salvación de la humanidad podría encontrarse más en el desarrollo de los fuertes que en la protección de los débiles.

Cada hombre es una historia que no se parece a ninguna otra.

Todos, en ciertos momentos de nuestras vidas, necesitamos asesoramiento y recibir ayuda de otras personas.

El hombre no ha sabido organizar un mundo para sí mismo, y es un extraño en el mundo que el mismo ha creado.

El tiempo físico nos es extraño, mientras el tiempo interior es nosotros mismos.

El único cemento sólido para unir a los hombres es el amor. La sociedad debería encerrar o suprimir a aquellos que siembran la discordia o el odio.

Lo mismo que un río: el hombre es cambio y permanencia.

La vida salta como un géiser para aquellos que perforan la roca de la inercia.

El sentido moral es de gran importancia. Cuando desaparece de una nación, toda la estructura social va hacia el derrumbe.

El hombre no puede hacerse sin sufrimiento, pues es a la vez el mármol y el escultor.

El amor tiene dos leyes: la primera, amar a los otros; la segunda, eliminar de nosotros aquello que impide a los otros amarnos.

Héroes son los que, contra las ideas admitidas, sostienen sus ideas.

El equilibrio mental, juicio recto, valor moral, audacia, resistencia, forma de tratar al prójimo y cómo sacar el mayor bien de los contratiempos son cosas que no se aprenden en la escuela.