¿Cómo es que, siendo tan inteligentes los niños, son tan estúpidos la mayor parte de los hombres? Debe ser fruto de la educación.

Para la mujer a quien la educación no han enseñado el bien, suele abrir Dios un par de senderos que a él llevan; son esos senderos el dolor y el amor.

Nada consigue tantos triunfos como el éxito.

La vejez, esa primera muerte de las cortesanas.

Se nos prohíbe tener corazón so pena de ser objeto de burla y de perjudicar nuestra reputación. Ya no nos pertenecemos. Ya no somos seres humanos, sino objetos.

La pólvora no explota sin estar comprimida; la cautividad ha reunido en un solo punto mis facultades y han entrado en contacto en un espacio reducido, y como no ignoráis, del choque de las nubes resulta la electricidad, de la electricidad el rayo, y del rayo la luz.

La madres perdonan siempre: han venido al mundo para eso.

Nunca temas las peleas, sino busca aventuras peligrosas.

La juventud es una flor cuyo fruto es amor; feliz es él quien lo arranca después de verlo madurar lentamente.

¡Cuántos dichosos hay que ignoran que lo sean!

Ser atento y cortés no es ser cobarde.

El orden es la clave de todos los problemas.

¿No sabes que eres mi sol de día y mi estrella de noche? ¡Por mi fe! Estaba en la más profunda oscuridad hasta que apareciste e iluminaste todo.

Dios ha querido que la mirada del hombre fuese la única cosa que no se puede ocultar.

Y yo la amaba tanto, que, en medio de los transportes de su amor febril, me preguntaba si no iba a matarla para que no perteneciera nunca a otro.

Para toda clase de males hay dos remedios.

Ah! -dijo Montecristo-, es uno de los orgullos de nuestra pobre humanidad el creerse cada hombre más desgraciado que cualquier otro que gime y llora a su lado.

el crimen repugna a la naturaleza humana. Sin embargo, la civilización nos ha creado necesidades, vicios y falsos apetitos, cuya influencia llega tal vez a ahogar en nosotros los buenos instintos, arrastrándonos al mal.

Para todos los males, hay dos remedios: el tiempo y el silencio.

El mérito de todas las cosas radica en su dificultad.

Las respuestas que se esperan con impaciencia siempre llegan cuando uno no está en casa.

Conozco el precio del oro pero también el precio de la sangre; y en este momento la sangre es para nosotros más cara que el oro.

El matrimonio es una carga tan pesada que para llevarla hace falta ser dos, y a menudo tres.

Porque la esperanza, por más pequeña que sea la dosis, es un bálsamo que alivia los sufrimientos del corazón.

Los seres queridos que perdemos no reposan bajo la tierra, sino que los llevamos en el corazón.

Aun eres joven, y tus amargos momentos tienen tiempo para convertirse en dulces recuerdos.

El alma tiene extraños refugios.

Es raro que uno pueda ver en un niño pequeño la promesa de un hombre, pero uno casi siempre puede ver en una niña pequeña la amenaza de una mujer.

Todos para uno y uno para todos, si estamos divididos, caemos.

En los negocios no existen los amigos: no hay más que clientes.

El amor es física. El matrimonio, química.

D'Artagnan admiró de qué hilos frágiles y desconocidos están a veces suspendidos los destinos de un pueblo y la vida de los hombres.

Resulta bastante raro que, en un momento dado, se encuentre, bajo la mano de Dios, un gran hombre para ejecutar una gran acción, y por eso, cuando se produce por casualidad esta combinación providencial, la Historia registra en el mismo instante el nombre de ese hombre elegido, y lo recomienda a la posteridad.

Siempre he temido más una pluma, una botella de tinta y una hoja de papel que una espada o una pistola.

añadamos que, en aquellos tiempos de moral quebradiza, tampoco se avergonzaban de que sus amantes les regalaran con mucha frecuencia preciosos y perdurables recuerdos, como si tratasen de fortalecer la fragilidad de sus sentimientos con la solidez de sus presentes. Era.

Los hombres generosos son siempre compasivos, cuando la desgracia de su adversario es mayor que su odio.

La mujer es como una buena taza de café: la primera vez que se toma, no deja dormir.

El hombre nace sin dientes, sin cabello y sin ilusiones. Y muere lo mismo: sin dientes, sin cabellos y sin ilusiones.

En lo pequeño esta lo grande. El niño contiene al hombre, el cerebro es estrecho y alberga el pensamiento, el ojo es un punto y abarca leguas.

El arte necesita o soledad o miseria o pasión. Es una flor de roca que necesita del viento áspero y del terreno duro.

Debemos amar, no importa a quién, no importa cómo, mientras se ame.

Se censura a los que se arruinan por actrices y mujeres entretenidas; lo que asombra es que no hagan por ellas veinte veces más locuras.

Si Dios fuera condenado repentinamente a vivir la vida que ha infligido a los hombres, se mataría a Sí mismo.

Cuando el diablo se mezcla en los asuntos humanos para arruinar una existencia o trastornar un Imperio, es muy extraño que no se halle inmediatamente a su alcance algún miserable al que no hay más que soplarle una palabra al oído para que se ponga seguidamente a la tarea.

¡Ahora me gustaría que alguien me dijera que no hay drama en la vida real!

Hay situaciones que los hombres aprecian con su instinto, pero que no pueden comentar con su inteligencia.

Es verdad, he violado la historia, pero ha producido algunas crías hermosas.

Dantés, que después de haber recorrido la Cannebière en toda su longitud, se dirigió a la calle de Noailles.

Los amigos que hemos perdido no descansan bajo tierra… están enterrados en lo profundo de nuestros corazones. Así se ha ordenado que siempre nos acompañen.