De una pequeña semilla un poderoso tronco puede crecer.

No considero nada vergonzoso honrar a los hermanos.

Lo que deba ser, será.

La moderación es el bien supremo.

Ni aun permaneciendo sentado junto al fuego de su hogar puede el hombre escapara a la sentencia de su destino.

El hombre a quien nadie envidia no es feliz.

No hay un mortal de infortunio exento; nadie pasa la vida sin llevar la parte de su carga de males. Éste será hoy; aquel, será mañana.

Es una gran felicidad ver a nuestros hijos alrededor de nosotros; pero de esta buena fortuna nacen las mayores amarguras del hombre.

Antes de hablar mal de los demás, es preciso mirarse mucho tiempo a si mismo.

Lo mejor para el sabio es no parecerlo.

Oye solo a medias el que oye solo una parte.

Pocos hombres tienen la fuerza de carácter suficiente para alegrase del éxito de un amigo sin sentir cierta envidia.

La mejor salud tiene un límite; la enfermedad lo anda rondando siempre.

Toda el agua del los ríos no bastaría para lavar la mano ensagrentada de un homicida.

En el dolor está la escuela de la vida; con él nos hacemos sabios.

¿Qué existe que sea más bondadoso que el sentimiento entre anfitrión y huésped?

Un Estado próspero honra a los dioses.

Es una especie de enfermedad natural de los poderosos no poder fiarse de los amigos.

¡Ah, vida de los hombres! Cuando es próspera brillan - como una imagen justa; cuando viene la desgracia - una esponja mojada de un soplido desdibuja la pintura.

La mayor parte de los hombres, falseando la verdad, quieren aparentar ser mejores.

No es sabio el que sabe muchas cosas, sino el que sabe cosas útiles.

Quien no es envidiado, no es digno de serlo.

La fuerza de la necesidad es irresistible.

Sólo de la rectitud del corazón nace la felicidad de todos requerida.

La muerte es más fácil que una vida miserable; y es mejor no haber nacido nunca que vivir y que las cosas vayan mal.

Aquel que aprende debe sufrir. Y aún en nuestro sueño el dolor que no puede olvidar, cae gota a gota sobre el corazón y en nuestra propia desesperación, en contra nuestra voluntad, la sabiduría nos llega por la terrible gracia de Dios.

Y aquel que sólo es de su propio albedrío no tendrá falta de felicidad; y él nunca llegará a la ruina total.

Por los niños que conservan la fama de un hombre después de su muerte.

De la prosperidad los mortales nunca pueden tener suficiente.

La justicia voltea la balanza, brindando a algunos aprendizaje a través del sufrimiento.

La muerte es mucho más suave que la tiranía.

El más sabio de los sabios puede errar.

En el corazón de cada tirano surge al final este veneno, que él no puede confiar en un amigo.

Sé de qué manera se alimentan de sueños los exiliados.

Está en el carácter de muy pocos hombres no envidiar a un amigo que ha prosperado.

La obediencia es la madre del éxito y está casada con la seguridad.

De todos los dioses, sólo la muerte no desea regalos.

Dios se esfuerza siempre junto con los que se esfuerzan.

Cuando la fuerza se acopla con la justicia, ¿en dónde hay una pareja más fuerte que ellas?

La felicidad es una decisión que a veces requiere esfuerzo.

Por tiempo y edad se enseñan muchas cosas.

Siempre está en temporada de los hombres viejos aprendieren.

De alguna manera, esta enfermedad es inherente a la tiranía: nunca confiar en los amigos.

Quienquiera que es nuevo en el poder siempre es severo.

Es bueno incluso para los hombres viejos aprender sabiduría.

La memoria es la madre de toda sabiduría.

La sabiduría viene solamente a través del sufrimiento.

EL miedo excesivo siempre es impotente.